Del Internet de la Información al Internet del Valor

El 3 de enero de 2009, con la creación del bloque génesis de Bitcoin, surge un nuevo paradigma socio económico, con múltiples implicaciones y nuevas posibilidades de las que todavía no somos del todo conscientes.
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

El Internet de la información, nacido en la década de los años 60 del siglo pasado, ha cambiado nuestra forma de trabajar y relacionarnos. Ha posibilitado la aparición de exitosas empresas, creando cientos de miles de puestos de trabajo y ha generado una extraordinaria riqueza a lo largo de todo el mundo. Este Internet que conocemos, es una de las industrias más importantes del planeta y los usuarios los contamos por miles de millones en todo el mundo. Sin embargo, ese internet no estaba pensado para transmitir valor. No era su intención. Y desde entonces esta evidente carencia se convirtió en un problema que permaneció irresoluble durante décadas. Solo se pudo resolver con la aparición de Bitcoin y el genial diseño de su anónimo creador; Satoshi Nakamoto.

Para ilustrar esta afirmación, vamos a recurrir un ejemplo sencillo. Cuando cualquiera de nosotros enviamos a nuestros amigos un correo electrónico y adjuntamos un archivo digital – como una foto- ese archivo digital se puede replicar infinitamente. Nuestros amigos pueden reenviar nuestro correo a otras listas de distribución y los nuevos receptores dispondrán también de esa misma foto.

Siguiendo con el ejemplo, imaginemos ahora un escenario donde yo envío un archivo digital a un amigo y esa foto “desaparece” de mi ordenador y “aparece” en el ordenador de mi amigo. Ahora estaría transmitiendo un archivo digital único, imposible de replicar porque la posesión de ese archivo digital ahora corresponde a mi amigo. Esta nueva posibilidad solo ha sido posible con esa genialidad que conocemos como Bitcoin, que ha inaugurado el concepto del Internet del Valor.

El gran mérito de Satoshi Nakamoto no fue inventar nada nuevo porque todos los ingredientes que componen lo que conocemos como tecnología Blockchain ya estaban ahí. La criptografía de clave pública surge en los años 70 como también los algoritmos matemáticos de factorización de número primos y funciones unidireccionales, por citar dos ejemplos relevantes. La elegancia del diseño de Nakamoto fue combinar todos estos elementos descubiertos, por gente muy brillante y combinarlos de forma mágica, aderezándolos con un poco de teoría de juegos y el concepto de descentralización. Así es como se crea Bitcoin para resolver el problema del doble gasto en Internet.

Explicar un poco en profundidad cómo funciona Bitcoin, por qué surge o cuál es su propuesta disruptiva sería objeto de otro artículo. Sin embargo, para finalizar sí que es posible afirmar, a día de hoy, que este experimento, que surge en ámbitos muy marginales, ha demostrado que es posible un nuevo dinero descentralizado, no sujeto a las arbitrariedades de los bancos centrales, que ha logrado optimizar -gracias al buen uso de la tecnología-, las características que asociamos al dinero. Y lo más importante, los usuarios de Bitcoin, ponemos nuestra confianza en algo tan aséptico como las matemáticas y la criptografía y no en entes centrales susceptibles de ser corrompidos.

 

Iñigo Molero Manglano

Asesor en EthicHub & Co-autor del libro “Blockchain, la revolución industrial de Internet”

¡Únete a la comunidad de personas que ya están definiendo su futuro!