¿Ha modificado el teletrabajo la relación cliente-abogado en los pequeños despachos?

La situación creada por la crisis sanitaria con estado de alarma, confinamiento domiciliario, mascarillas y geles hidroalcohólicos ha cambiado nuestra forma de relacionarnos. La Covid-19 ha supuesto un antes y un después para todo el mundo, también para la abogacía.
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Manuel Espinosa, CEO de EOM

La imagen social de los abogados en España ha variado con el tiempo. Según el barómetro externo del Consejo General de la Abogacía en 2015, el grado de satisfacción con los servicios profesionales recibidos tenía una nota media de un 7. Una calificación que debemos mantener e incluso mejorar en estos tiempos tan atípicos.

Los despachos de infraestructuras moderadas nos hemos visto afectados en las relaciones abogado-cliente. Como toda crisis, ésta ha implicado cambios que se centran inexorablemente en el mundo de las nuevas tecnologías e internet: videollamadas, emails, WhatsApp, etc. Estos mecanismos vienen a reforzar la confianza con nuestros clientes y consolidan el compromiso de nuestra labor con el fin último de alcanzar la resolución a cualquier conflicto que aquellos nos plantean.

En consecuencia, el teletrabajo debe traer mayor eficiencia al facilitar un acceso más directo al cliente. Evitándole desplazamientos que suponen pérdidas de tiempo. Los canales de comunicación como Skype permiten la conexión a distancia facilitando la interrelación que luego se refuerza con la asistencia presencial.  Por ello, todas estas nuevas vías trazan, fortalecen y consiguen acercarnos más a los clientes y con todo mejorar nuestro servicio.

Una mayor atención diaria y un horario que se adapte a los ritmos de vida y situaciones unidas al uso tecnológico, la solución al distanciamiento físico abogado-cliente.

Debatí sobre este tema en el confinamiento y durante esta nueva normalidad con los profesionales de EOM Equipo Jurídico. Llegamos a la conclusión de que gracias a los medios telemáticos esa comunicación con el cliente no se ha perdido. Incluso con algunos de ellos la relación ha sido más fluida al no haberlos sometido a desplazarse.

El despacho considera que la confianza no tiene por qué perderse siempre y cuando se siga manteniendo el contacto por otros medios. Para ello es muy importante incrementar la asiduidad de la información para crear certezas y consolidar la confianza.

“Los abogados sabemos muy bien lo que tenemos que hacer para mostrar a nuestros clientes que estamos haciendo todo lo que su caso necesita, incluso en estas circunstancias tan complicadas”.

Desde otra perspectiva, Victoria Ortega Benito, presidenta del CGAE, considera que “la relación entre abogados y abogadas y sus clientes sigue siendo la misma, basada en la confianza, la proximidad y la certeza sobre la profesionalidad de quien debe defender sus intereses. Hacerlo por medios telemáticos es un poco más frío al principio, pero el tiempo y la atención personalizada va aportando la necesaria inmediatez que requiere cualquier relación de asesoramiento jurídico”.

Ortega coincide con EOM en los obstáculos que supone construir una confianza sólida en esta realidad: “Las relaciones no presenciales tienen unas limitaciones evidentes, pero todos estamos haciendo un enorme esfuerzo para suplir las distancias con más empatía y más diálogo. Quizá los encuentros duran menos que antes, pero se han multiplicado. Creo que los abogados sabemos muy bien lo que tenemos que hacer para mostrar a nuestros clientes que estamos haciendo todo lo que su caso necesita, incluso en estas circunstancias tan complicadas”.

Activar el proceso de transformación digital del sector legal, cambiar de mentalidad y de cultura empresarial son aspectos fundamentales para asumir el reto. La motivación está en saber adaptarse a esta situación y continuar desarrollando el negocio para lograr un mejor posicionamiento en el mercado.

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