5 de agosto de 2021

Puede que ya seas un abogado ‘gigger’, y no lo sepas

La economía gig avanza en un mercado marcado por las plataformas de talento digital y el acuerdo en el corto plazo. Te explicamos las reglas de un nuevo modelo laboral.
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Por Raúl Alonso.

Si eres un abogado recién licenciado, puede que nunca llegues a cobrar una nómina, lo mismo ocurre si eres un profesional senior en busca de empleo: pero también puede que nunca te falten oportunidades de trabajo. La relación empresa-empleado cambia mientras la llamada economía gig se abre paso, casi como un nuevo estándar laboral.

Entre el 20% y el 30% de los trabajadores europeos y norteamericanos podrían trabajar en la economía gig de forma continuada. Esta es la estimación del Instituto McKinsey sobre el futuro laboral de 162 millones de ciudadanos.

Una realidad que ya avanza. En sectores como la sanidad, enseñanza o asistencia legal, el 9%, de las personas encuestadas de Reino Unido habían hecho trabajo remunerado mediante ‘plataformas digitales de talento’ en 2016, según la publicación Crowd Work in Europe. Este mismo estudio constató otro 9% en Holanda, 10% en Suecia, 12% en Alemania y un sorprendente 19% en Austria.

Qué es la economía ‘gig’

El profesor Jamie Woodcock se refiere a la gig economy, como “la economía de los pequeños encargos y el trabajo de plataformas”, en el libro El trabajo en la era de los datos, (BBVA 2019): “Implica acuerdos laborales que están más cerca de los ‘bolos’ que de las formas de empleo más tradicionales”.

El profesor alude a la cultura del ‘bolo’, como en el mundo de la representación musical o actoral se denomina a un concierto o a una minigira de teatro. Una traducción de su homólogo anglosajón, gig, que se generalizó desde el entorno del músico de jazz con similar uso. De ahí que muchos hispanoparlantes se refieran a la a economía gig, como la economía del bolo.

En un análisis menos etimológico, el ascenso de la economía gig habla de dos profundos cambios:

  • Un mercado laboral basado en el corto plazo. El concepto de ‘trabajo para toda la vida’, que tan importante fue para generaciones anteriores, parece haber quedado desplazado por una vinculación basada en el presente.
  • El nacimiento de las plataformas digitales de trabajo. El concepto ha crecido al calor de plataformas como Uber o Glovo, pero también de otros de talento profesional como Skyword para los creadores de contenido digital o Avvo o Got Law, para los abogados.

 

Tres características de la economía ‘gig’

En consecuencia, podemos definir tres cualidades asociadas a este movimiento en favor del trabajador freelance, con el que guarda grandes similitudes:

  • Alto grado de autonomía en el acuerdo de colaboración del gigger con la empresa.
  • Remuneración por tarea, acuerdo temporal en el corto plazo o en formato venta.
  • Acuerdo en el corto plazo, o al menos sin compromiso de continuidad por ninguna de las dos partes.

Cuatro modelos de ‘giggers’ en la abogacía

Hay diversos escenarios que pueden llevar a un abogado a prestar sus servicios en la economía gig, los cuatro más habituales son:

  • Abogado ultraespecializado. Es el profesional con un conocimiento jurídico muy específico y experimentado que es solicitado por empresas, particulares y otros bufetes como asesor experto. Muestra la cara más dulce del fenómeno gig, y se corresponde con el perfil de un profesional de reputación avalada por publicaciones, libros y ponencias públicas. En muchos casos se habla de un abogado con capacidad de operar en mercados internacionales.
  • Abogado gigger. Es el profesional que, por voluntad propia o exigencia del mercado laboral, ha decidido convertir este modelo de colaboración temporal a través de plataformas u otras vías en su modelo laboral.
  • Gigger por coste de oportunidad. Se corresponde con ese abogado que tiene una actividad principal y busca ingresos (o experiencias profesionales) adicionales. Una figura muy común es la del abogado que trabaja en docencia y formación.
  • Búsqueda de primera experiencia profesional. Su perfil se corresponde con el abogado recién licenciado que encuentra una oportunidad de ganar experiencia y visibilidad en el mercado gig.

Cómo funciona la economía ‘gig’

Desde el punto de vista del abogado, el objetivo es prestar servicios a diferentes clientes a través de acuerdos directos con las empresas o, cada vez más, bajo la intermediación de las plataformas laborales de talento. Unos acuerdos que se deben asumir siempre como temporales.

En este entorno el abogado debe poner en valor:

  • El conocimiento especializado. Como hemos visto es el más demandado y el mejor retribuido. El reto está en encontrar ese nicho suficientemente amplio para tener demanda de trabajo, pero también específico, para que no esté cubierto por la oferta profesional más generalista.
  • La tecnología como aliada. La digitalización del gigger debe ser total, no solo en su operativa, también en la divulgación de su conocimiento (para ganar visibilidad) e incluso de aprendizaje, para ir renovando su ventaja competitiva. Debe saber utilizar herramientas de marketing online y desarrollo de marca personal.
  • La flexibilidad laboral como recompensa. No todos los abogados están preparados para identificar en la ausencia de una relación laboral un factor positivo. Es importante valorar las ventajosas inherentes al gigger como la flexibilidad o la libertad de elección.
  • Las habilidades comerciales y de gestión de negocio. En muchas ocasiones hablamos de una especie de empresas unipersonales, por lo que es esencial que el abogado se forme en la gestión de negocio y venta.

En conclusión, el avance de la economía gig es incuestionable, si bien su trayectoria no deja de levantar recelos y acusaciones de una nueva desregulación del mercado laboral.

Pero lo cierto es que, como en tantos otros ejemplos, la práctica va consolidando una realidad que se construye en ausencia de una regulación que considere sus especificidades. No hay duda de que en el futuro, la Ley clarificará las reglas del juego, y a la espera empresas y profesionales como los abogados se abren a un nuevo modelo de entendimiento y relaciones laborales.

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