Cinco consejos para diseñar un plan de ahorro en el largo plazo

Confinamiento, cierres perimetrales y restricciones en hostelería han disparado el ahorro entre una parte de españoles no afectada por la crisis de la pandemia, como ocurre entre muchos abogados. La pregunta es cómo rentabilizarlos ahora que las familias se han dado cuenta de la importancia de levantar un escudo financiero frente a imprevistos: y la solución apunta a planes de ahorro en el largo plazo.

Por Raúl Alonso

El Banco de España estima que hay una nueva bolsa de ahorro de 12.000 millones de euros para dar sostenibilidad financiera doméstica. Así lo creen los economistas José Antonio Cuenca, Carmen Martínez Carrascal y Ana del Río, del Banco de España: “Las situaciones extremas que se han producido en los últimos meses podrían modificar estructuralmente el patrón de comportamiento de los individuos, haciéndolos más propensos a ahorrar en la medida en que pasen a asignar una mayor probabilidad a este tipo de eventos extremos”, explican en su estudio El ahorro de los hogares durante la pandemia y sus posibles efectos sobre la reactivación futura del consumo.

Son ahorros diseñados principalmente para ganar tranquilidad durante la jubilación, como bolsa de resistencia frente al desempleo o la enfermedad, o pensando en necesidades futuras de los hijos. Pero diseñar un plan de ahorro en el largo plazo requiere de la toma de decisiones.

 

  1. Definición del perfil ahorrador

La Comisión Nacional del Mercado de Valores define el perfil de ahorrador como “la relación que existe entre los riesgos que está dispuesto a asumir y los rendimientos que espera obtener”. Así, un inversor conservador sería aquel que no está dispuesto a perder un euro, por lo que busca instrumentos de bajo riesgo y, por mandato de los mercados, obtiene rentabilidades más reducidas.  Este es el posicionamiento de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) para la actual coyuntura, que estima que podría conseguir unos rendimientos del 2,6% al año.

A media que el riesgo escala, se llega a los perfiles medio y agresivo, este último, con menos recelo a los productos más audaces. Pero se debe tener en cuenta que un plan de ahorro diversificado puede combinar decisiones de varios perfiles, si bien el ahorro en el largo plazo es cauto por definición.

 

  1. Análisis del estado financiero

Llega el momento de determinar el potencial ahorrador, siempre teniendo presente el horizonte temporal y el perfil. La labor no es complicada:

 

Elaborar un presupuesto mensual. De ingresos y gastos y sin olvidar prorratear seguros, impuestos, vacaciones, formación, mantenimiento de la vivienda…

– Fijar la cantidad necesaria para cubrir las necesidades. Este cálculo debe tener presente que es en el día a día donde la calidad de vida se la juega. En este ejercicio resulta de utilidad aprovechar la tecnología para potenciar el ahorro diario con agregadores financieros, app bancarias, comparadores de precios…

Fijar una cantidad para imprevistos. Punto en que se insiste desde OCU.

Determinar el poder de ahorro. Sabiendo que es importante poder sostenerse en el tiempo cuando se valoran productos como los planes de pensiones. Otro factor importante a favor del ahorro en el largo plazo es que permite crear un efecto bola de nieve, siempre que se reinviertan los dividendos e intereses.

 

  1. Diseñar la estrategia adecuada al perfil y necesidad

Vivimos en la era de internet y en la red es posible buscar, informarse y comparar. Identificados los instrumentos más interesantes, conviene ponerse en manos de un asesor para decidir. Hay que tener en cuenta:

 

  • Entender el producto de ahorro. Lo más importante es prestar atención a la rentabilidad que ofrece, las condiciones de rescate o de acceso a la liquidez, y la fiscalidad que ofrece.
  • Mantenerse fiel. El ahorrador en el largo plazo también sufre los vaivenes del mercado y, como norma general, debe evitar tomar decisiones precipitadas. Eso no impide que haya que hacer frente a crisis y caídas de bolsa o cambios en políticas monetarias, tipos de interés o fiscalidad, pero las decisiones correctoras se tomarán esperando al momento adecuado.

 

  1. Apostar por la diversificación

Planes de pensiones y seguros de ahorro son los dos grandes clásicos, pero también fondos de inversión, hedge funds, planes de ahorro 5 (SIALP y CIALP), ETFs (fondos cotizados), inversiones directas en acciones o bonos del estado. Las posibilidades son muchas cuando se piensa en el ahorro al lago plazo.

El consejo es diversificar la cartera de un modo coherente con la capacidad de ahorro, para no diluir el esfuerzo. Desde OCU se recuerda que los depósitos realizados en cuentas de ahorro, cuentas corrientes, depósitos a plazo fijo o depósitos en valores como acciones o bonos constituidos en las entidades de crédito, nunca deberían superar el importe de 100.000 euros: en la zona euro el Fondo de Garantía de Depósitos cubre sólo hasta esta cantidad por titular en caso de que la entidad no pudiera devolverla.

 

  1. No perder la inversión de vista

Una de las ventajas de ahorrar en el largo plazo es reducir las operaciones de compraventa o contratación de productos, lo que a la larga se traduce en menos comisiones e impuestos, mejorando la rentabilidad en el largo plazo. Pero esto no significa que se deba relajar la labor de control.

  • Vigilar los gastos asociados al producto. Prestando especial interés a las más comunes y gravosas, las comisiones de gestión. Pero los gastos asociados, por ejemplo a un fondo de inversión, pueden incluir conceptos como suscripción, reembolso y depósito o custodia. También puede haber honorarios en concepto de asesoramiento.
  • Revisar la estrategia. Pensar en el largo plazo no significa adoptar una postura inmovilista, sobre todo en carteras más diversificadas. El celo profesional, lleva a  los asesores financieros a recomendar una revisión cada tres meses, pero para un ahorrador común puede ser suficiente con hacerlo cada seis y, siempre, una vez al año.

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