Siete consejos y dos reflexiones para emprender en el sector jurídico

¿Quién dijo que emprender era fácil? Nadie tiene las claves para consolidar un nuevo proyecto empresarial, menos aún en un sector tan competitivo como el de la abogacía, pero quien lo ha conseguido o quien está intentándolo tiene algunas reflexiones claras. Dos de ellas son que todo es más fácil cuando el emprendedor sabe rodearse de talento más experimentado para acompañarle en sus decisiones, y la segunda, la importancia de disfrutar de lo que se hace. Porque, ¿Quién dijo que emprender era aburrido?
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Reflexiones  y consejos tan a ras de tierra se han podido oír en el webinar Emprender con éxito en el sector jurídico, organizado por la Fundación Mutualidad Abogacía. El evento ha dado a conocer la segunda convocatoria del Lab Emprendimiento Jurídico, que el próximo día 5 de abril cierra el plazo de inscripción.

“No hace falta tener una idea, es suficiente con querer vivir una experiencia”, animaba Donna Alcalá, cofundadora del despacho Emindset Law quien compartió con los participantes tips basados en sus vivencias como empresaria, insistiendo en la importancia de que el sector de la abogacía se integre en el potente ecosistema emprendedor que se está construyendo en España.

Ejemplo de esa convivencia es el segundo de los participantes, representante del equipo ganador del Lab de Emprendimiento Jurídico en su primera edición. El estudiante de Derecho y Empresa Juan Antonio Peces compartió con la audiencia el vértigo y la pasión con la que afronta la fase de aceleración de la startup “cuya idea de alguna manera he validado como participante del Lab”.

Accede al vídeo completo del Webinar aquí

Cómo abordar el emprendimiento en la abogacía  

De la conversación entre la experiencia contrastada y el talento en eclosión, se pueden extraer algunas conclusiones al servicio del emprendimiento jurídico.

  1. Focalizarse en una idea que aporte valor al mercado

El emprendimiento es un proceso de apuestas y de renuncias. Uno de los primeros pasos a dar es el de asumir que es imposible abarcar todo. Es importante que el proyecto se apoye en una idea, y a su servicio se pongan los recursos y el talento de un modo muy focalizado.

Y para identificarla, Alcalá aconseja apostar por que el proyecto “comparta la filosofía de vida de quien lo impulsa, que apueste por el que se piensa es el futuro de la abogacía”. Un punto de vista en el que siempre hay que tener muy presente las necesidades del cliente, porque solo cuando se concilia la necesidad con una propuesta de valor, se suma al mercado.

  1. Permitir que la idea evolucione

La fidelidad a la idea no requiere de inmovilismo: “Debe pivotar en función de lo que vas aprendiendo del mercado. No debes casarte con una idea, solo con lo que tu cliente necesita”, aportó el joven emprendedor. Desde el punto de vista de Alcalá: “Vivimos en un sector como el legal en constante cambio, y es esencial entenderlo”.

  1. Apostar por la innovación

Como paso previo, se debe diferenciar entre tecnología e innovación: la tecnología son herramientas, y la innovación, las personas. Y los negocios del futuro requieren de abogados con una mentalidad, forma de trabajar y conocimientos del siglo XXI.

“Ser creativo es una forma de emprender”, explica Peces: “El Laboratorio de Emprendimiento lo que consiguió fue motivar esa mente innovadora y ayudarme a cuestionar cosas”. De ahí que Alcalá insista en la importancia de “apuntarse a eventos donde se reúne el ecosistema emprendedor, porque siempre te llevas aprendizaje”.

  1. Utilizar las nuevas tecnologías

“La abogacía se tiene que modernizar”, explica Alcalá, “y las herramientas tecnológicas deben formar parte del día a día”. Un uso que no solo debe tener la finalidad de darse a conocer a través del marketing online y las redes sociales, también deben servir para gestionar el negocio y ejercer la abogacía.

  1. Rodearse de las personas adecuadas

El emprendedor no está solo, es uno de los mensajes cruciales para los dos ponentes. “Necesitas rodearte de gente mejor que tú para que el proyecto se desarrolle de forma más rápida, cuando estás con las personas adecuadas todo funciona mejor”, explica Alcalá.

Y tan importante como crear un equipo con talento, es conseguir sumar esa experiencia más senior a través de la figura del mentor. A lo largo del emprendimiento siempre hay perfiles muy profesionales dispuestos a ayudar en una especie de ejercicio de solidaridad intergeneracional.

  1. Aprender del fracaso propio y ajeno

“Fracasar cuando se es muy joven es lo mejor que te puede ocurrir, porque el aprendizaje que hay detrás es brutal”. Afirmación con la que Alcalá sorprendió a los asistentes e incluso apostó por aprender del fracaso de los demás: “Los negocios que tienen éxito son también fruto de los fracasos de otros, porque han sabido escuchar qué necesidad no se estaba atendiendo del mercado”.

  1. Cultivar la perseverancia

Pero además de resiliencia al fracaso hay que tener perseverancia en el objetivo: que se fracase en el modelo de negocio no significa que la idea sea mala. Y es esta insistencia la que conduce al emprendedor en tantas ocasiones al éxito.

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