Director de Inversiones Mobiliarias en Mutualidad Abogacía

1 de marzo de 2021

Avanzando en la normalización

Cerramos una semana y, en realidad, un mes en el que los principales protagonistas han sido las expectativas de inflación y su principal derivada: las subidas de rentabilidad en las curvas de deuda, a ambos lados del Atlántico.
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En líneas generales, el movimiento tiene que ver con la mejora notable de la percepción de la situación macroeconómica, en especial del consumo, como efecto del proceso de normalización esperable a nivel sanitario. En resumen, una vez superada la fase actual de la pandemia y con la campaña de vacunación en plena actividad, la economía debería derivar hacia algo parecido al mundo que teníamos, hace ya algo más de un año.

En ese sentido, a pesar de que los tipos de interés están bajos y van a seguir siendo bajos en media histórica durante muchos años (las inyecciones de liquidez de los bancos centrales tienen efectos colaterales), los mercados financieros esperan un cierto proceso de subida de los mismos, que acompañe a la también esperada subida de precios. Una vuelta a la política monetaria tradicional, según nos la enseñaron nuestros mayores.

Naturalmente, esta vuelta a un mundo más clásico tiene sus problemas. Especialmente, el posible mal comportamiento de la renta fija: si uno piensa que las rentabilidades van a subir, lo normal es que no compre renta fija ahora…por el contrario, lo lógico es que venda aquello en lo que pueda sacar ciertas plusvalías y que pudiera quedar comprometido, por valoración, en la futura subida. En cuanto a la renta variable, la inflación afecta de manera positiva a los sectores más cíclicos o más ligados a tipos, singularmente a los bancos. En ese sentido, estamos asistiendo a una cierta rotación de activos, en el que los sectores que peor lo han venido haciendo en los últimos años (esencialmente “value”) se están comportando relativamente mejor que los valores “growth”.

Todo ello se puede observar de manera clara en el caso de España que, por lo que respecta al IBEX 35, cierra una semana como uno de los mejores índices bursátiles de países desarrollados, mientras la rentabilidad de sus bonos sube en línea con el resto de comparables europeos. Aquí notamos el mayor componente de bancos del selectivo español, así como su mayor ciclicidad en aspectos como consumo o turismo.

De cara a los próximas semanas y meses, va a ser muy determinante la publicación de datos de inflación y consumo, a efectos de determinar si el movimiento de las curvas de deuda, es un espejismo, va a consolidar, o si es solo el comienzo de lo que queda por llegar. Tengamos presente en todo caso que inflación (siempre que no sea desorbitada) y tipos al alza no son sino el reflejo de la mejora de la economía. En ese sentido, estamos hablando de un mundo mejor desde el punto de vista macro. Otra cosa es cómo el mercado pueda interpretar esta mejora, sobre todo si infiere que pude ser un foco de desequilibrios. En todo caso, las cosas no tienen por qué salir mal, ni mucho menos.

Para que todo vaya razonablemente bien, va a ser necesario que los bancos centrales telegrafíen sus actuaciones de una manera clara y comedida. Dicho en cristiano, que no metan la pata asustando al mercado. Adicionalmente, es esencial que el dinero de los programas de estímulo lleguen pronto a la economía real, singularmente a las empresas, necesitadas de oxígeno para continuar con su actividad. Lo contrario podría representar un derrumbe, a unos meses vista, del empleo.

Por todo ello, máxima expectación en un mundo siempre difícil, pero menos nebuloso que hace tan solo unos meses. En todo caso, máxima prudencia en renta variable y algo de paciencia, tal vez, en renta fija, especialmente si nuestro escenario es que la salida de la crisis puede ir mejor y más rápido de lo inicialmente previsto.

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Comienza la cuenta atrás para el verano

Con el final de la Semana Santa, vamos dejando atrás las rosquillas y las torrijas y se inicia la operación bikini 2021. Una operación bikini, por cierto, que se antoja muy dicotómica entre el sentimiento general de la población con respecto a la evolución de la pandemia de cara al verano, y unos mercados de activos que, sin duda, siguen descontando un panorama claramente más normalizado.

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