Director de Inversiones Mobiliarias en Mutualidad Abogacía

21 de septiembre de 2021

Dudas razonables en los mercados de activos.

Parece un lugar común en el ámbito de los analistas de inversiones el sugerir que, tarde o temprano, todo movimiento alcista debe tener algún tipo de corrección. Es algo que dicta la experiencia histórica y el sentido común.
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Bien es cierto que las particularidades del mundo financiero post Lehman hacen de la experiencia histórica un factor más a tener en cuenta, pero, probablemente, no el primordial: en la última década, han ocurrido demasiadas cosas distintas al guion tradicional de la economía, tal como nos la enseñaron nuestros mayores. Los tipos de interés persistentemente bajos, las políticas monetarias ultra laxas, la (relativa) pérdida de miedo a una crisis de deuda, cambian de manera radical el enfoque de las inversiones y, en muchos casos, el perfil de riesgo. En ese contexto, la crisis del Covid, en primer término, y la fuerte recuperación macroeconómica posterior han alimentado durante meses este movimiento al que hacíamos referencia, que se corresponde con un comportamiento muy positivo y correlacionado de prácticamente todos los activos e índices.

Y es ahora, con el comienzo del otoño, cuando parecen empezar a surgir determinados miedos en los inversores que, en buena medida, tienen que ver con la sensación de vértigo ante un año de mercados que, en lo esencial y con las comprensibles diferencias, está yendo muy bien. Lo cual empuja naturalmente hacia un cierto conservadurismo: mantener lo ganado.

La realidad es que esa sensación de vértigo tiene justificación en la medida en la que la incertidumbre reaparece en el camino inversor: desde hace meses apenas si hemos visto ningún dato macro, ninguna declaración de un organismo monetario, ninguna acción de gobierno que no se corresponda con una fuente de apoyo a la recuperación económica. Si bien, de facto, los mercados siguen confiando en esta recuperación, cada vez existen más dudas acerca de cómo manejar determinadas variables, significativamente la inflación, y qué efecto puede tener ello en el sistema. Adicionalmente, aunque la macro va bien, comenzamos a ver ciertos síntomas de que, tal vez, el pico del crecimiento haya pasado ya. Esto no significa que comience la cuesta abajo. De hecho, es normal que la pendiente del “tirón” vaya cediendo, hacia niveles más moderados (algo que también debería ocurrir con la inflación). Pero son las primeras noticias de que ya no aceleramos, o no tanto. Y las bolsas han subido mucho…

Además, en los últimos días estamos viendo algunas noticias que introducen algo de ruido en el sistema:  los EE.UU. se encuentran (otra vez) al borde del precipicio fiscal, si no se aprueba extender de manera inmediata el límite de deuda (algo no por recurrente en la gestión financiera norteamericana, menos insidioso). Conviene recordar también que, este fin de semana, tenemos elecciones en Alemania (¿cómo será Europa sin Merkel?). A ello se ha unido la minicrisis diplomática originada a raíz de la alianza AUKUS (Australia, Reino Unido, Estados Unidos) y la no compra de submarinos de diseño francés por Australia, que rompe un relevante acuerdo previo con el país galo. Estos últimos temas vuelven a traer a la geopolítica en primer término. En el caso de AUKUS, con China como trasfondo.

No está de más mencionar a China entre las variables determinantes para los mercados en los próximos tiempos: Estratégicamente, ya vemos los movimientos de las tres potencias angloparlantes. Tácticamente, el mercado contiene el aliento hacia lo que podría ser, tal vez, una crisis de crédito en el gigante asiático, originada por el posible colapso de la promotora Evergrande. El mercado inmobiliario chino mueve en torno al 14% del PIB del país, que se eleva a más del 20% con el concurso de la industria auxiliar. Sin duda, un motivo de preocupación serio en la que es la segunda economía del mundo y, junto con EE.UU., el motor de la recuperación global.

Por todo ello, vuelve la prudencia a los mercados, en tanto en cuanto no mejore ligeramente la visibilidad, a corto plazo. No obstante, debemos recordar que el entorno general sigue siendo favorable a una normalización económica: la macro, aunque desacelere, se va a mantener positiva, ayudada además por los estímulos fiscales y monetarios que, aunque en un grado menor, van a continuar. Adicionalmente la liquidez del sistema es tan amplia que supone de hecho una red de proyección ante las correcciones del mercado. En ese sentido, las dudas son perfectamente entendibles. Pero las realidades de fondo son también igualmente poderosas.

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Desaceleración, inflación, China

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Curvas, pero con confianza

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