Director de Inversiones Mobiliarias en Mutualidad Abogacía

1 de febrero de 2021

Entre vacunas y estímulos

Los mercados financieros han decidido darse una vuelta por el presente y han reaccionado en estos días, ante la realidad sanitaria y económica, con correcciones significativas en bolsa y caídas más atenuadas en los bonos.
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Tras un comienzo de año realmente sorprendente (ni un chamán asaltando el Capitolio tuvo efectos negativos para el mercado, aunque bien es cierto que invocó la nieve en España), el final de enero ha sido mucho más prosaico: Un aviso de que el año apenas estrenado no va a ser un camino de rosas. Y es que los dos ejes esenciales de la recuperación macroeconómica (y la línea de horizonte de los analistas financieros) parecen desdibujarse en la cuesta de enero, entre las vacunas y los estímulos.

En primer lugar, lo que parece ser “la crisis de las vacunas” pone en evidencia, más allá de una gestión manifiestamente mejorable, que el proceso de inmunización no va a ser ni fácil ni rápido, lo que complica, salvo determinadas excepciones (el caso israelí es para estudio) que podamos llegar al verano o, mejor dicho, a las decisiones de gasto del verano en una situación normalizada. De hecho, la conjunción de los problemas de suministro de determinadas vacunas y el notable incremento de la expansión de contagios de la tercera ola están provocando una revisión a la baja de los crecimientos globales del primer trimestre, algo que el mercado no tenía del todo descontado en el rally de comienzos de enero y que, ahora, comienza a poner en precio.

En segundo lugar, merece la pena resaltar las palabras de la flamante Secretaria del Tesoro, Sra. Yellen, en el sentido de que “el problema no está en actuar de más sino en no actuar lo suficiente”. Nos referimos, claro está a los estímulos financieros. La realidad es que el impacto de la actual crisis está siendo devastador, especialmente en términos de demanda. Afortunadamente, un señor llamado John M. Keynes estableció las bases para luchar ante un shock de este tipo, hace mucho tiempo: estímulos fiscales, es decir, lo que trata de aprobar, en una nueva ronda, la administración estadounidense. No está de más añadir que buena parte de los efectos nocivos de estas políticas quedan sumergidos en el mar de liquidez de la segunda y fundamental parte de estos estímulos: las inyecciones monetarias de los bancos centrales. En resumen, un mundo con más deuda, necesaria para salir del pozo… y con tipos bajos que puedan soportarla.

Así las cosas parecería que 2021 no es sino una carrera de obstáculos (coronavirus), ayudados por una especie de Red Bull (los estímulos). Es posible que así sea. Pero no debemos perder de vista un hecho importante: a medida que avance la carrera, los obstáculos irán desapareciendo. La campaña de vacunación, por lenta que sea, irá despejando el teatro de operaciones para una mayor normalización de la vida social y económica. Es cierto que también se incrementa el cansancio, el agotamiento de los corredores (las economías). Pero conviene advertir que el Red Bull que estamos tomando es francamente imponente (en el caso de EE.UU. un paquete de 1,9 billones de dólares, mucho más que el PIB de España). Aunque, sin duda, de vez en cuando, es necesario descansar.

De momento, el mercado se ha tomado unos días de este descanso, en parte también debido al importante sobrecalentamiento que arrastraba desde diciembre. Nadie dijo que fuera fácil y no debemos olvidar que las valoraciones en términos de multiplicador de las bolsas no están baratas. Por lo tanto, los fenómenos de corrección sucederán, sin duda. La cuestión, a la hora de invertir, es dónde debemos poner el enfoque temporal.

Por todo ello, y con permiso de la coyuntura económica y geopolítica (donde, recuerden y para no perder la tradición desde Cavour, ya toca crisis en Italia), comenzamos un mes de febrero de un año que debe ser, sin ambages, el de la recuperación macro post covid. Si lo gestionamos bien, parafraseando a Churchill, tardaremos la mitad de tiempo en vencer que si lo gestionamos mal. En todo caso, una realidad complicada que, como siempre, exige presencia de ánimo y prudencia.

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