Director de Inversiones Mobiliarias en Mutualidad Abogacía

24 de noviembre de 2020

Mercados algo más tranquilos, en estos días.

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Tras las fuertes subidas de semanas anteriores, resultado en esencia del fin del proceso electoral estadounidense y de los anuncios de éxitos en la investigación para obtener vacunas contra el Covid 19, los mercados parecen tomar un breve receso en su recuperación, tanto por lo que se refiere a bolsas como a bonos. El tono positivo se mantiene pero parece que un nuevo asalto a la parte alta de los índices tal vez necesite más gasolina.

Esta gasolina podría proceder de nuevos anuncios de estímulos, tanto de carácter fiscal como monetario, en Europa y los EE.UU., algo que, en todo caso, no es probable que suceda a muy corto plazo. Seguramente habrá que esperar a mitad de mes, en las respectivas reuniones del BCE y la FED, por lo que se refiere a bancos centrales. En cuanto a gobiernos, va tomando forma un futuro gabinete Biden, lo que empieza a eclipsar posibles problemas de reclamaciones judiciales, por parte de Trump. Pero la realidad es que la nueva administración no será una realidad palpable hasta mediados de enero. En ese sentido, esperamos pocas sorpresas.

En la parte negativa, los datos de contagio global siguen marcando tendencias no especialmente positivas, aunque lejos, en general, de los peores momentos de marzo y abril. Las vacunas han tenido un efecto moral muy importante en los inversores, pero pasará tiempo hasta que se conviertan en una realidad social, a efectos sanitarios, y un cambio de tendencia, a efectos de vuelta a la normalidad de la actividad económica. Mientras tanto, será necesaria una dosis adicional de paciencia y, probablemente, una extensión de los tiempos de confinamiento.

En cualquier caso, el marco de fondo ha cambiado de manera notable: hasta hace apenas unas semanas, la palabra clave en todo informe económico era “incertidumbre”. Sin duda, esta incertidumbre persiste en buena medida: aún es muy pronto para determinar las vías y, sobre todo, la velocidad de la normalización. Pero la realidad es que, en las últimas semanas, otra palabra está tomando el relevo como protagonista en el ámbito financiero: «visibilidad”. Si bien la carretera sigue siendo peligrosa y sazonada de curvas, la niebla que cubría el trayecto ha desparecido, como barrida por un viento súbito y poderoso: queda claro cuál es el final del camino en la política estadounidense, claro que habrá vacunas en 2021 a más tardar y claro que los bancos centrales van a sustentar el complejo entramado de deuda que esta crisis ha originado. Bajos estos supuestos básicos, lo que resta es conducir bien el automóvil. Sin contar que no todos los automóviles son iguales…

Por todo ello, razonable optimismo cuando encaramos la última semana de mercados del penúltimo mes en un año que, sin duda, pasará a la historia como el año del coronavirus. Aún son muchos los movimientos que podemos ver en los mercados en estas cinco semanas que faltan para el cierre de ejercicio. De momento, algo de enfriamiento es casi necesario, especialmente en el IBEX, que ha tenido un impulso adicional de la mano de un sector financiero que, esta vez sí, parece poner en marcha acciones corporativas. La sobrecompra está alta, y conviene algún tipo de estabilización, sana y razonable, para hacer más sólidas posteriores subidas. Los tipos bajos siguen contribuyendo, en todo caso, a que las valoraciones estén muy por encima de lo que en otros tiempos podría considerarse razonable, en términos de PER. No obstante, son muchas las cosas que pueden no salir del todo bien o según previsto: la carretera puede tener tener piedras no señalizadas, de algún desprendimiento. Por ello, a pesar de que existe una base razonable para pensar en el futuro, la prudencia debe ser el punto de partida de toda decisión, de manera más importante, si cabe, en las últimas fases del año.

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