27 de noviembre de 2018

De oficio, abogado

Están orgullosos de la labor que hacen. La Justicia Gratuita es una realidad gracias a ellos. Los abogados de oficio se han convertido en los mejores garantes de la defensa de los ciudadanos sin recursos. Y lo han hecho a pulso, en una tarea ardua y poco reconocida.
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Demostrar la inocencia de un acusado, paralizar un desalojo, asistir a una persona víctima de la violencia de género, conseguir una pensión alimenticia, lograr asilo para un inmigrante… Para muchos, los abogados del Turno de Oficio se convierten en una especie de héroes y heroínas, aunque ellos no se sienten así. Sin embargo, es solo la cara de esta profesión, la cruz está en los casos mediáticos que criminalizan su actuación a través de los medios de comunicación, como la defensa de un asesino, un violador o un terrorista. Ellos lo tienen claro: su deber es garantizar el derecho de defensa y la existencia de un juicio justo.

Nadie lo duda, la Justicia Gratuita es un servicio público esencial para la defensa de los derechos de las personas más desprotegidas y vulnerables. Y ellos se han convertido en el mejor garante de la defensa de los ciudadanos sin recursos. Pero ¿es justo que la responsabilidad de este derecho constitucional recaiga sobre los abogados que prestan servicio en el Turno de Oficio con tesón y a cambio de una retribución a todas luces insuficiente?

Los abogados de oficio hace años quereivindican sus derechos y la dignificación de su profesión. Desde la Mutualidad queremos rendirle nuestro pequeño homenaje a través de la experiencia de cuatro de ellos, solo una muestra de los más de 51.000 abogados de toda España que trabajan las 24 horas del día y los 365 días del año.

Vocación y experiencia

Federico Camarero se dio de alta como colegiado en el Colegio de la Abogacía de Bizkaia y en el Turno de Oficio en 1997. ¿Sus motivos? Los más mentados entre los abogados de oficio: “El motivo fundamental de inscribirme en el Turno de Oficio fue la labor social, evidentemente en esos momentos también la práctica profesional que podría brindarme, mientras que el económico es, como todos sabemos, el punto menos importante”, afirma.

Federico Camarero

Ve el Turno de Oficio como “el compromiso con los derechos fundamentales de los ciudadanos”. Y, en este sentido, nos invita a una reflexión: “Además de la labor social y diaria de prestar atención jurídica a los menos favorecidos, la Justicia Gratuita se considera un avance del Derecho y eso me parece fundamental. En determinados casos, contribuimos a la construcción de un Derecho mejor para todos”.

En sus 21 años de ejercicio como abogado, Federico compagina el Turno de Oficio con su trabajo en un pequeño despacho colectivo en Vizcaya y, por supuesto, con sus otras pasiones, el ciclismo, la montaña y la fotografía. Aunque nosotros distinguimos entre casos del Turno de Oficio de los privados, él nunca lo hace. “Presto la atención que se merece cada caso según su complejidad, sea de turno o particular, las horas que requiera”, asegura.

¿Esto tiene su recompensa? “No siempre te lo agradecen, pero en algunas ocasiones sí y eso basta para que te sientas recompensado. Todavía recuerdo un recurso de apelación cuando, al terminar la vista, su Señoría dijo: ‘¡Señor letrado!′. Yo pensé que me iba a echar la bronca por la extensión del recurso, entonces me dio la enhorabuena por el trabajo realizado, pese a que se trataba de un Turno de Oficio”.

La opinión es unánime cuando hablamos de la valoración del Turno de Oficio por parte del poder político. Federico es claro: “La atención que le presta el poder político al Turno de Oficio se ve reflejada en los presupuestos, lo que creen que vale este servicio que se presta 24 horas al día los 365 días al año y que en algunos casos supone un avance en el Derecho”.

Entonces la pregunta surge inevitablemente: ¿hay una correlación directa entre la desatención del poder político y la calidad de la asistencia gratuita? “De ninguna manera, gracias a la labor de los abogados de oficio que con su quehacer diario, a pesar de no contar con medios y tener que hacer frente a numerosos problemas, avanzan y siguen prestando el servicio”, asegura.

Sus reivindicaciones

“Irrisoria” es la palabra que más se repite cuando hablamos de la remuneración del Turno de Oficio, la principal reivindicación de este colectivo desde hace años. De ello sabe mucho Alicia Vega, abogada de oficio desde 1993, primero en Ceuta y desde hace 14 años en Toledo, y presidenta de la Asociación de Abogados del Turno de Oficio de Toledo (ASATO).

Alicia Vega

Los últimos meses han sido de premio para Alicia: ha recibido la Estrella de Oro a la Excelencia Profesional, la Medalla de Oro con distintivo rojo al mérito profesional de las Relaciones Industriales y las Ciencias del Trabajo (Premio Prever 2017), así como la Medalla de Civisme et dévouement concedida por la Association Nationale de Civisme et Dévouement. Ella le resta importancia: “Los premios te animan a seguir, ves que alguien reconoce el trabajo, pero no tiene más trascendencia que la satisfacción personal”, nos dice.

Quizás le reconfortaría más la valoración de la sociedad. ¿Se siente valorada? “Por parte de los clientes sí, en el 98 % de los casos. En la sociedad existe desconocimiento y falta de información de este servicio público que incluso deriva en una pérdida de derechos para los ciudadanos”.

¿Y por parte de los poderes políticos? “Rotundamente no; no le dan el lugar que se merece a la Justicia Gratuita, estamos totalmente menospreciados por quienes nos deberían amparar, estamos haciendo un servicio público reconocido en la Constitución y lo estamos sufragando los abogados con nuestro trabajo”, explica Alicia. Tenemos unos baremos con unas cantidades que se aprobaron hace 22 años y aunque a los gobiernos se les llene la boca hablando de una subida de un 30 %, para empezar no se ha subido el IPC desde entonces —un 57 % desde 1996—, así que todavía estamos por debajo; pero aunque se subiera el IPC, las cantidades que se perciben por los procedimientos son irrisorias, lo hacemos casi por amor al arte”, puntualiza.

Esta mujer jurista es madre de dos hijos, lectora empedernida y le gusta desconectar practicando pilates y yoga. “Conciliar es difícil porque lo nuestro no tiene horario, estás atrapada en un juicio y sufriendo para ver quién recoge a los niños, no te puedes poner mala porque los plazos no nos perdonan…”. 

Una comunicación eficaz

María Álvarez hace 22 años que es abogada del Turno de Oficio en Cantabria. “Te da un conocimiento social fiel y más amplio al contactar con situaciones que en una práctica diaria no conocerías; otra gente dedica su tiempo libre a colaborar con una ONG y nosotros colaboramos con lo que sabemos hacer, aparte de asistir a nuestros clientes particulares”, dice.

María Álvarez

“La remuneración es prácticamente irrisoria, muchos asuntos tienen mucha enjundia, llevan muchas horas de estudio, no solo las horas de guardia o de actividad en los Juzgados, y realmente está mal remunerado. Aunque a mí no me parecen correctas las corrientes que hablan de la profesionalización del Turno de Oficio, que todos los letrados puedan prestarlo me parece una manera muy adecuada de dar este servicio público y que todo el mundo tenga acceso a abogados en igualdad de condiciones”, detalla María.

Esta abogada de Cantabria aboga además por comunicar a la sociedad qué es la Justicia Gratuita de forma sencilla y eficaz, con la exposición de casos con los que los ciudadanos se puedan sentir identificados. “Creo que las personas que son beneficiarias de la Justicia Gratuita, que han tenido la oportunidad de tratar con abogados del Turno de Oficio, sí que lo valoran, lo agradecen y hay mucha satisfacción por parte de los ciudadanos; el problema es que el resto de la ciudadanía no conoce lo que es el Turno de Oficio y, por ello, en general, no se entiende su importancia”.

En este sentido María predica con el ejemplo. Con un grupo de amigos ha grabado un primer cortometraje, Hostia con Hache, basado en una experiencia personal de una mujer maltratada que está prestando declaración en comisaría y que ha sido premiado en varios festivales.

Suma y sigue, porque hace un mes estrenó el corto Vida de mierda, en este caso dando visibilidad a dos temas también muy relacionados con la labor diaria del Turno de Oficio: una situación de desahucio y otra relacionada con la venta de productos bancarios tipo preferente.

Cuestión de confianza

A Alberto Arguedas cada uno de los nueve años que lleva como abogado del Turno de Oficio de Zaragoza le aporta una satisfacción personal tal que ni se plantea dejarlo. “Al revés, cada año sigo con la misma ilusión”, admite. Además, considera un honor y un privilegio que personas que no saben ni quién eres ni cómo desarrollas tu labor profesional queden realmente satisfechos por tu trabajo. “La confianza en el Turno de Oficio te la tienes que ganar, mientras que el cliente particular viene porque confía en ti. A veces es complicado y en muchos casos te involucras más que en un caso particular”, cuenta.

Alberto Arguedas

Unido a ello, Alberto lleva la misma cantidad de años como jurista en el Servicio de Orientación Penitenciaria de la provincia de Zaragoza, cuyo objetivo es ayudar a aquellos que, privados de libertad, necesitan de la asistencia de un abogado. “Hace 4 años nos quitaron la subvención que nos daba la Diputación de Zaragoza para la atención penitenciaria. A partir de ahí estamos luchado; el año pasado el Gobierno de Aragón aprobó una ley de asistencia jurídica gratuita y de servicios en la cual se incluía el servicio de orientación penitenciaria, pero todavía no hemos cobrado nada, solo el Colegio nos abona los gastos de desplazamiento”.

Es una labor de la que Alberto se siente especialmente orgulloso. “Somos un poco pacificadores de prisiones, porque al final muchos presos lo que quieren es tener a alguien con quien hablar. Jurídicamente tramitamos los permisos de servicios de salida, las sanciones disciplinarias que les pueden poner, refundiciones de penas, etc., y cualquier tipo de solicitud que ellos nos hagan”, nos cuenta. Además, fue el presidente de los Abogados Jóvenes de Zaragoza y Aragón hasta hace un año, otro colectivo desfavorecido.

Alberto comparte su pasión por la Abogacía con el deporte. Este año, además, su pequeño despacho está de enhorabuena. “Mi socia y yo no venimos de familia de abogados, aprendimos en un despacho más grande y luego dimos un paso más y nos arriesgamos con nuestro propio despacho. Ahora somos tres”, afirma.

Radiografía del turno de oficio

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