17 de enero de 2023

En busca del mejor socio para tu bufete: claves para hacer ‘match’

Muchas de las grandes historias de emprendimiento jurídico solo se explican por la suma de talento entre sus líderes: ¿cómo encontrar el socio ideal?

¿Solo o acompañado? Esta es una de las decisiones más críticas a las que debe enfrentarse quien emprende un negocio. No hay manual donde encontrar la respuesta definitiva, pero en muchas ocasiones es la propia envergadura del proyecto o la escasez de recursos para abordarlo la que decide: ¿puedes gestionar tu proyecto solo o necesitas de un compañero o compañera de viaje?

En el que caso de que la respuesta sea afirmativa, la decisión debe plantearse en otros términos: ¿cuál es mi socio ideal?

 

¿Qué tipo de socio necesito?

Lo primero que hay que tener claro es que buscas un socio, no un amigo, aunque el buen entendimiento y la complicidad serán claves para que el tándem funcione. Antes de empezar la búsqueda, debes tener claro qué tipo de socio necesitas, qué perfil va a aportar mayor valor a tu proyecto:

¿Necesitas inversión?
En este supuesto, requieres de un socio capitalista que dé sostenibilidad financiera a la empresa en su etapa inicial o de crecimiento. Las posibilidades son muchas. Puede pasar por el típico acuerdo con familiares o amigos que confían en tu capacidad emprendedora.

¿Necesitas ayuda en la gestión?
Debes pensar en un socio ejecutivo. Lo más habitual es que sea un profesional que complementa tus habilidades, por ejemplo, un perfil más comercial si flojeas en la venta, o más gestor, cuando el perfil del emprendedor es más creativo que sistemático. En este caso sí que es mucho más importante que des con un socio con el que hay sintonía personal, en valores y objetivos.

¿Necesitas ayuda en un área puntual?
Por ejemplo, has creado una plataforma online de asesoramiento jurídico a comunidades de propietarios y necesitas soporte tecnológico. En este caso se requiere de una especie de socio industrial que te asista en esta área estratégica de negocio no core, pero esencial en el éxito del proyecto. Necesitas un socio lo más experto y confiable posible.

Identificado su perfil general, aún conviene acotar más sus conocimientos y habilidades. Para saber qué buscas debes pensar en las decisiones más inmediatas que vas a tomar, pero también ubicarte en el medio y largo plazo.

 

¿Qué busco en el socio?

Para dibujar ese perfil ideal de socio y acertar, te puede ser de utilidad la experiencia de otros que han pasado por esa experiencia con anterioridad. Si en tu relación profesional y personal tienes ejemplos de buenos socios, no dudes en invitarlos a un café en busca de consejo.

En cualquiera de los casos, te resultará de interés conocer las siete cualidades más habituales buscadas en un socio, según un estudio publicado en MIT Technology Review.

1. Complementariedad. La complementariedad entre conocimiento, habilidades y carácter suele estar detrás de muchas de las historias de éxito en los despachos de abogados. La leyenda dice que mientras Larry Page es una persona estricta y distante, a Sergey Brin le caracteriza una visceralidad indómita. Sin embargo, de su unión nació una de las empresas más influyentes y millonarias del mundo: Google.

2. Implicación. Esencial cuando se habla de un socio ejecutivo. Sacar adelante un negocio requiere de gran esfuerzo, y muchos de los conflictos entre socios se producen cuando uno siente que su dedicación no es equiparable a la del otro. Que de la marcha del negocio dependa la principal fuente de ingresos de cada uno de los socios, sienta la base de un buen comienzo.

3. Comunicación. Clave para el buen entendimiento de los socios, tanto, que puede ocupar una de las cláusulas del pacto entre ellos. El punto de partida es clarificar qué espera cada uno del otro, pero la comunicación es sobre todo una cuestión de actitud diaria. En buena medida, requiere de hacer una pausa en el día a día para compartir o preguntar, poner en común las estrategias, las decisiones y problemas.

4. Respeto. Otra de las cualidades humanas fundamentales para el buen entendimiento entre socios es el mutuo respeto, lo que en la práctica conlleva, el reconocimiento del valor que la otra parte aporta a la evolución del negocio. Antes de elegir a tu socio pregúntate si es una persona con problemas de personalidad, fácilmente irascible, o incluso violenta. Y luego toma la decisión.

5. Compartir la misma visión. Por supuesto en el negocio y sus objetivos, pero también en la escala de valores. Debes tener claro que sumar a tu proyecto al socio más brillante, pero si no tiene escrúpulos o respeta las normas, puede ser el principio del fin.

6. Generosidad. Ninguna relación entre dos personas es duradera y satisfactoria sin generosidad, perdón y olvido.

7. Confianza. Mitiga las preocupaciones, el estrés y la ansiedad. Cuando se confía en la otra parte todo es más fácil, también en los negocios. Pero la confianza ciega nunca existe, por eso es importante que existan reglas: que se redacte un buen pacto de socios.

 

Las reglas claras

“En casa del herrero, cuchillo de palo”. En la seguridad de que la sabiduría popular se equivoca cuando hay abogado de por medio, huelga señalar la importancia de regular la relación con un pacto de socios. Por mucha confianza que haya entre las partes no conviene rubricar el acuerdo con un apretón de manos, sino con un documento que ponga negro sobre blanco las reglas que gobiernan esta relación.

El pacto de socios debe prestar atención a temas como:

  • Definición de órganos de administración de la sociedad y el modelo de toma de decisiones, incluido cuando hay desacuerdo entre las partes.
  • Reparto de obligaciones y tareas. Su proceso de redefinición en caso necesario.
  • Condiciones para la salida del socio y/o entrada de uno nuevo. Prestando atención a las condiciones de venta de su participación, opciones de adquisición preferente para los actuales socios o colaboradores, etc.
  • Cláusula de no competencia. Por su importancia, se señala como punto independiente al anterior, el pacto de socios debe regular la imposibilidad de que durante un tiempo un socio no pueda integrarse en una empresa de la competencia, o crear una nueva compañía dentro de la misma actividad en el sector.
  • Cláusulas de dividendo preferente. Y en general, cómo va a ser el reparto de beneficios.
  • Otros: solicitud de dinero del socio por motivos particulares, condiciones para la contratación de familiares, canales de comunicación entre socios…

 

 

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