¿Qué aprenderemos del COVID-19?

Esta crisis debería enseñarnos lecciones que hicieran de los despachos y firmas unos lugares mejores para trabajar. ¿Seremos capaces de tomar nota?
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Hace unos días, Cinco Días publicaba “¿Qué lección dejará el COVID-19 a los abogados?”. El artículo, escrito por Rafael Mery N., director para LATAM de Mirada 360, supone un interesante ejercicio de mirada al pasado para sacar lecciones que nos ayuden a avanzar hacia el futuro.

En su repaso de lo que supuso la crisis de 2008 para el sector legal, el autor recuerda aspectos como despidos sin precedentes y la quiebra de muchas firmas. Como lección de entonces, “la crisis sería el fin del modelo piramidal y de la facturación por hora, y el surgimiento de nuevos modelos de negocio, pero los datos muestran algo distinto”, afirma. Y así es: el modelo tradicional persiste, aunque están surgiendo nuevos proveedores alternativos en el sector legal y el cliente está cambiando a pasos agigantados.

Ahora, el COVID-19 nos ha puesto frente a otra crisis. ¿O deberíamos decir frente a otra oportunidad? Es hora de preguntarnos: ¿qué lecciones aprenderemos de ella?

Cuestionando nuestra propia cultura

Es muy probable que esta crisis obligue a los bufetes a ajustar sus honorarios, que el cliente traslade su falta de liquidez a estos y que las asesorías jurídicas de las empresas reduzcan sus presupuestos. Ello puede originar despidos y bajada de salarios y honorarios. Incluso puede provocar que nos hagamos preguntas acerca de la necesidad de tener unas oficinas tan grandes o en lugares emblemáticos. Pero, sin duda, esta situación habrá dejado lecciones a los despachos respecto a su propia cultura interna.

El teletrabajo nos está enseñando que la cultura del presentismo se ha premiado en exceso y que echar horas en la oficina no es sinónimo de productividad. Ligado con lo anterior, se está poniendo en evidencia que necesitamos aprender a trabajar de otra forma y que debemos preparar a nuestro equipo y a sus líderes para ser capaces de hacerlo.

La cultura del trabajo en equipo, colaborativo, de relaciones horizontales y de meritocracia se impone; despachos donde la igualdad entre personas, la salud, la cercanía y la transparencia son hoy más importantes que nunca. Es necesario estar preparado.

Tecnología, tecnología, tecnología

La inversión de la tecnología resulta hoy, igual que en los últimos años, indispensable, y esta crisis lo ha puesto en evidencia. La tecnología por sí misma, no nos cansamos de decirlo, no es la panacea. Debe ir acompañada por un cambio de paradigma y, volvemos al punto anterior, de un cambio cultural. El impulso digital de los despachos y el del perfil de los abogados resulta imprescindible.

Estamos en un momento de transformación. ¿Es hora de redefinir nuestro modelo de negocio? ¿Ha llegado el momento de poner por fin al cliente en el centro? ¿Es tiempo de humanizar la profesión? Habrá que esperar hasta después de la crisis provocada por el COVID-19 para saber si hemos aprendido algo.

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Berta Santos, coach jurídico y profesional

Según se recoge en el último Informe GEM España sobre el emprendimiento, seis de cada cien personas son emprendedoras en nuestro país. Su perfil es el de un varón de edad media con formación superior, pero la brecha de género se está reduciendo cada vez más: el 53,1 por ciento de los hombres frente al 46,9 por ciento de ellas.

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